Hoy, el día como ya es costumbre, amanece demasiado pronto pero hoy parece que importa menos, es el último día y se junta esa extraña mezcla de sensaciones en las que por un lado estás deseoso de llegar y por otro te gustaría no acabar nunca.
Después de desayunar en una cafetería partimos rumbo Santiago, nuestros compañeros gallegos ya han salido hace un rato, ya los veremos más adelante. Hace bastante frío y como el día está un poco gris no ayuda a calentarse, ¿nos lloverá el último día?. El camino sigue la rutina de ayer, son buenas pistas entre impresionantes bosques que apenas dejan entrar el sol con sus ramas, se rueda muy muy bien, no se si será el frío o las ganas de llegar, pero da la sensación que hay algo en Santiago que tira de ti, como una goma y parece que hasta cuesta menos dar pedales. Adelantamos a montones de peregrinos, algunos muy curiosos, como un grupo de militares austriacos que van con el traje de campaña, la bandera y todo; también en los peregrinos de a pie se nota la cercanía de Santiago, tanto por el número como por la alegría que llevan. Todo el rato es un continuo sube y baja, apenas hay tramos llanos y aunque no hay tramos muy duros ni puertos considerables las continuas subidas van machacando. Al fin vemos a nuestros compañeros, pero nosotros hoy vamos desbocados y enseguida en una subida los dejamos atrás, no importa ya nos veremos en Santiago. Vamos pasando por bastantes pueblecitos, unos más grandes, otros menos pero la cercanía de una gran cuidad, se nota ya no son de aspecto tan descuidado ni tan solitarios como la primera zona que pasamos de Galicia. La zona del aeropuerto se hace cansina, la cuesta o mejor dicho la sucesión de cuestas más grande del camino, pero adelante que Santiago está cerca. Casi sin querer estamos delante del Monte do gozo y arriba nos hacemos las fotos de rigor y esto está echo, sabemos que Santiago está cerca y cuesta abajo además podemos verlo!!! Nos deslizamos por la ladera hacia el albergue, la idea que tenemos es dormir aquí y acercarnos con las
bicis a Santiago a por la Compostela, comer y volver por la noche, pero el albergue cierra a las 9 ó las 10 y nos apetece celebrar un poco la llegada. Seguimos hacia Santiago, apenas 5 kilómetros nos queda hasta la catedral cuyos pináculos se abren paso entre las modernas edificaciones de la cuidad. Estos 5 kilómetros como siempre en las bajadas se pasan volando y casi sin darnos cuenta hemos llegado a la ciudad y estamos callejeando entre coches y saludos de peregrinos que nos recuerdan que todavía estamos en el Camino de Santiago, de pronto la cuidad deja de ser una cuidad cualquiera y se convierte en uno de los lugares más venerados de la cristiandad. Hemos entrado en el casco histórico, con un sol espléndido, las calles son peatonales y están llenas de gente, las bicis ante la ausencia de otros vehículos más rápidos nos permiten fluir entre la gente. Bajamos varias escalinatas de piedra como si fuéramos un fallo anacrónico. Mires donde mires todo es maravilla echa piedra, todo en perfecta armonía, pináculos y esculturas imposibles con una altura de vértigo. Al imaginar como se harían esas maravillas hace tanto tiempo te hace sentir pequeño e insignificante, qué sabiduría y empeño pondrían aquellas gentes, para crear tanta belleza sólo con sus manos y el uso de aparatos rudimentarios, llegando a desafiar incluso a la mismísima ley de la gravedad. Ahora en plena era tecnológica y montados sobre unas máquinas dignas de ciencia ficción el paisaje que tenemos ante nuestras narices nos da un golpe de humildad. Llegamos a la “Oficina del Peregrino” donde nos dan la Compostela que certifica la peregrinación, hemos encontrado una pensión para pasar la noche, además no es cara y nos guardan las bicis en un cuarto de calderas (vale, no es un sitio muy digno después del trabajo que han hecho pero detrás del altar de la catedral no nos dejaban). Mientras Tito ultima la reserva de habitación, Dani y yo visitamos la catedral. Hay mucha ge
nte, nosotros vestimos de romano, otros muchos también van con sus botas, su ropa vieja y sus mochilas, siempre hay alguno que se perturba porque se entre así en una catedral, pero hoy no, esta está echa para nosotros, para gente que trae la ropa llena de polvo y la cara quemada por el sol, nuestras calas golpean la piedra y compiten con los tacones de las señoras, ellos dicen que están de visita pero las nuestras gritan:- ¡Sí, qué pasa, hemos venido en bici y desde muy lejos, además estamos orgullosos de ello, de venir sucios y de oler mal, porque después de 10 días formidables hemos llegado por fin a Santiago!. Y el corazón parece que se sale del pecho y hay un nudo en el estómago que no quiere que se acabe nunca, sólo el recuerdo de la familia que espera en casa da motivos suficientes para no volver a montar en la bici y cabalgar hasta el infinito. Es hora de dar un abrazo al Santo, la tradición dice que se le puede pedir algo, pero aparte de felicidad y salud para los míos, ¿qué más puedo pedir? No se me ocurre nada, creo que es más justo darle las gracias por estos días compartidos con unos grandes amigos y con unos cacharros de metal y plástico, que alguna vez parezca que tienen alma o vida propia. Nos duchamos ya en el hostal y volvemos al el Obradoiro a encontrarnos con Patricia y José, vamos a meternos una comilona para celebrarlo, han sido una muy grata compañía. La comida como siempre fenomenal aquí debe ser difícil no ac
ertar. Ya en el hostal una buena siesta bien merecida, que ya sólo queda comprar los regalos y recuerdos para los nuestros que tan pacientemente nos han esperado y aguantado nuestras aventuras, cenar, tener un ratito de juerga y a dormir. Al día siguiente cogeremos un coche de alquiler en el aeropuerto para volver a casa, comeremos de nuevo en O´cebreiro y llegaremos a casa. Y así concluye esta crónica de mi Camino de Santiago, que para mi además de una ruta en bici o una peregrinación ha sido también la realización de un sueño, pero ésta no estaría completa si en ella no agradeciera a mi mujer la posibilidad que me ha dado de poder hacerlo, capeando temporales y subiendo los puertos del día a día mucho más duros de los que nos podemos encontrar en cualquier camino, y a mis niños que todos los días preguntaban si quedaban mucho para que su papá volviera y por qué su padre se tenía que ir en bici tantos días a pasárselo bien si con ellos también podía pasárselo bien, posiblemente esto haya sido lo más duro.
GRACIAS!!! Olga, Rodrigo y Miguel, por hacer posible este sueño
Por Chango
DIA 11 Melide- Santiago 53Km
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DIA 10 Triacastela – Melide 83 Km.
Por Chango
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DIA 9 Pereje-Triacastela 46.5 Km.
Hoy la etapa es corta así que de madrugar ni hablar, al saco de nuevo y el último que salga que apague la luz, y así lo hicieron, una hora y pico más tarde ya amanecería para nosotros.
Desayunamos en un bar del pueblo y comenzamos a rodar por la carretera por las aproximaciones a O`Cebreiro. El plan es ir por carretera hasta la laguna y allí coger el camino hasta la cima ya que nos han dicho que hasta la laguna el camino de a pie es impracticable para la bici, el caso es que todos para arriba, poco a poco nos vamos distanciando unos de otros, el lugar de encuentro será la laguna.
La carretera es sólo para nosotros y los caminantes ya que apenas a penas pasan coches. Está rodeada de castaños que nos cubren con sus ramas y dan a todo un ambiente verde intenso, que te hace olvidar el desnivel ante tanta belleza.
El que escribe llega a un cruce, el de la laguna, y pienso: -será más para adelante si fuera aquí estarían estos esperando, el caso es que sigo, bajo un poco, subo, subo y subo, coño! “la Faba” el caso es que me suena el nombre, será por aquí, sigo y empieza a bajar bastante la carretera y llevo un rato sin ver flechas amarillas GLUPS! Me cruzo con un SEAT león que se para y un tío me pregunta:
-¿Donde vas?
–Pues a O`cebreiro (donde voy a ir si no).
- Pues da la vuelta que por aquí no es, bueno se puede ir pero das una vuelta…
Bueno, pues media vuelta y para arriba de nuevo, cojo el móvil y empiezo a llamar a Dani, y telefónica me informa que el móvil que marco está apagado o fuera de cobertura, llamo a Tito y no contesta.
Inexplicablemente mi teléfono empieza a quedarse sin batería, pero si lo cargué ayer!!! Sigo intentando llamar otra vez y nada, por fin llego a la Faba de nuevo y veo una flecha, adelante!!!
Se acaba el pueblo y empieza el camino, el móvil sigue quejándose de hambre, y yo empiezo a penar el camino con unas grandes cuestas con buenas piedras. Incomunicado, sólo, y sin saber bien si es por aquí o no, en un camino cerrado entre los árboles y amenazando lluvia (que afortunadamente sólo amenazó).
Sólo faltan que vengan los lobos y me coman, en lugar de los lobos vinieron unos paisajes impresionantes de verdes valles, con el sol entrando entre las nubes, eso junto con la soledad, y el silencio. Sólo, roto por mis jadeos, mis ruedas, y las quejas del teléfono que no acababa de morir, crearon un clima mágico, especial, estaba subiendo O`Cebreiro, el paso más especial del camino, y era sólo para mí.
Nadie me molestaba, era mío y sólo mío, me sentí feliz en comunión con la tierra, me acordé de los míos que me esperan en casa, ojalá pudieran sentir lo que yo siento ahora.
El camino ha conspirado para regalarme este momento, y le estoy agradecido, ahora
Suena el teléfono, es Tito que ha visto la llamada perdida y me dice que Dani me espera en la laguna.
Luego llama Dani que me dice que está en la laguna (a buenas horas), pero coño!!! No estaba sin batería??? Pues no, ya tengo batería otra vez!!! Ahora si que lo flipo.
Como hablo mientras pedaleo, en una cuesta muy empinada me tengo que parar, y empiezo a oír a Dani por la oreja que no tengo el teléfono, a la vez que me dice que ya me ve, y por el otro camino aparecen José y Patricia, preguntándose por dónde leches vengo yo, les cuento la historia y seguimos camino de O`Cebreiro.
Ya en la cima hace un frío que pela, se está metiendo una niebla húmeda y venimos empapados de sudor.
Sellamos en la iglesia y vamos al bar a esperar a los últimos, Tito ya leva allí un rato y se ha cambiado de ropa, cuando llegan José y Patricia decidimos comer allí.
Hemos comido muy bien y nos hemos reído mucho con la dueña, Rocío (camarera), y unos de Vigo que están esperando a sus compañeros que vienen en bici.
Con la tripa llena continuamos hacia el Alto do poio, ahora ya por carretera, nos hacemos unas fotos en San Roque y en el Poio y ya sólo queda una larguísima bajada por una pista de tierra para disfrutar de lo lindo.
La pista trasmite muchísima seguridad aún siendo una buena pendiente con algún paso técnico, pero se puede hacer muy, muy deprisa y así lo hacemos adelantando peregrinos y gozando de los paisajes.
Más abajo la pista se cierra entre muros de fincas y taludes de tierra como si fueras por un túnel techado con ramas, el polvo del camino y los contraluces del sol hacen que sea imposi
Las hojas que ya empiezan a caerse de los árboles tapizan el suelo y se levantan, son el paso de nuestras monturas haciendo que la sensación de velocidad sea aún mayor, es una bajada muy, muy emocionante por la velocidad que se toma.
Llegamos a Triacastela y el albergue está en una pradera de hierba.
Después de tomar posesión de nuestra suite de 3 € nos vamos a tomar algo al pueblo y coincidimos con los de Vigo, son la leche!!! Qué risas, realmente unos tíos majos.
Quedamos con ellos que mañana nos veíamos en Melide para tomar pulpo, que el que no esté a las 19:30 en la pulpería es un mariquita!!!
A dormir y a soñar con mañana.
Por Chango
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DIA 8 Rabanal del camino – Pereje 64 Km
La ascensión empieza por unas carreteras locales que apenas tienen tráfico y alternando con caminos bastante buenos.
Por el camino nos encontramos con Jesús y Patricia (los gallegos padre e hija) y seguimos juntos. El último tramo antes de llegar a la Cruz del Ferro es un poco más empinado con algún repecho chungo, pero como todavía no estamos muy cansados se hace bien.
Los paisajes ya han cambiado por completo, hemos pasado de las secas llanuras a los verdes y grandes valles. Una vez arriba tomamos las fotos de rigor y seguimos por un sendero que trascurre por la cuerda de la montaña, muy rápido y divertido, alternado con tramos de carretera (como la de antes, bueno es la misma).
Pasamos por Manjarín, un pueblo abandonado donde uno que se autodenomina caballero templario ha montado un chiringuito/albergue/tienda/parada o lo que sea, pintoresco lugar entre chabola y palloza donde vende de todo en plan jipi-friki, muy curioso.
Estamos llegando a la parte más alta y bajo nosotros se ve un mar de nubes que choca en la ladera de la montaña donde nos encontramos, parece que hoy no hace falta andar más para ver el fin del mundo, nos lo han arrimado unos pocos kilómetros. Es una bonita estampa y nos hacemos unas fotos mientras reposamos y charlamos con unas señoras que tomaban el bocadillo.
Ahora empieza lo bueno, una bajada rapidísima y llenita de piedras, posiblemente una de las mejores bajadas del camino, con perdón de la de Roncesvalles, qué pena que las alforjas nos hagan contenernos un poco, apetece echar a volar en algún tramo. Simplemente es impresionante, interrumpida por el pueblo del Acebo, el cual aprovechamos para tomar un tentempié “ligerito”, consiste en un bocadillo típico (o eso nos dice la del bar). El relleno del bocata es atún con tomate como el de las empanadillas, luego está todo (todo, es el bocata entero pan incluido) rebozado con huevo y pasado por la freidora o sartén, vamos lo que es un tentempié “ligerito”.
Seguimos con la bajada espectacular en la que nos encontrábamos, sigue peligrosísima, divertidísima, rapidísima y todo lo que se os ocurra acabado en –ísima.
Vamos por la empinada ladera de una montaña, con un barranco a la izquierda del sendero de unas cuantas decenas de metros, mejor no mirar que te mareas.
Los peregrinos nos miran raro como si fuésemos una tropa de suicidas sin miedo a despeñarnos por el barranco, la adrenalina nos empuja más que la cuesta abajo, y hace que las ahora pesadas maquinas, fluyan como el agua entre las piedras, ignorando a estas y con una insaciable hambre de más.
Por desgracia el camino muere en la carretera ya en la entrada de Molinaseca, la cuesta abajo con considerable desnivel nos acelera, entre gritos, aullidos y palmas que celebran la bajada anterior.
Paramos en un bonito puente a reagruparnos y retratarnos, y en algún momento se pasa por alguna cabeza el volver a subir para repetir la experiencia (pero sin alforjas jejejeje).
Mención especial para Patricia que autoproclamase anteriormente como una novata en esto de la bici y ha bajado como una verdadera experta en esto del descenso y os aseguro que no es nada fácil esta bajada.
Proseguimos hasta Ponferrada, alternando la carretera ahora más importante, con tramos de camino por el lateral. Es una cuidad con un espectacular castillo templario, una gran iglesia (no se si tendrá rango de catedral) y un casco antiguo que hace volar la imaginación a tiempos pasados.
Como no hay nadie para sellar la credencial seguimos. Salimos por una
Ahora vamos un buen rato por senderos y pistas en buen estado hasta Cacauelos donde paramos a comer.
Ya con la tripa llena como siempre, cuesta arriba, pero, bueno ahora es más corta, son continuos sube y baja entre zona boscosa y viñedos donde están vendimiando.
Los paisajes son estupendos y hace una tarde estupenda para pedalear, al principio resulta un poco frustrante que cada vez que subes una cuesta ves que enseguida bajarás para luego subir de nuevo, es como pedalear sobre una montaña rusa!!! Pero le acabas cogiendo el gusto y los paisajes merecen la pena.
Llegamos a Villafranca del Bierzo, otro enclave típico del camino donde sellamos de nuevo, ahora todo lo que nos queda es ligera ascensión por carretera hasta Pereje, un pueblo pequeño y acogedor que nos dejará en las puertas de O`cebreiro, la entrada a Galicia y posiblemente el puerto más mítico del camino.
Ya casi llegando al pueblo vemos un reguero de peregrinos, ante el miedo de quedarnos sin cama y tener que seguir al siguiente pueblo comenzamos un sprint alocado para adelantar a todos cuantos podamos.
El albergue está genial, las camas un poco juntas, (bueno juntas del todo, no hay sitio entre una y otra) tiene dos plantas y una buhardilla.
Viendo que hay muchos candidatos a campeones del mundo de ronquidos (algunos autoproclamados y otros elegidos por aclamación popular), Dani, Tito, Patricia y yo nos subimos a dormir nosotros solitos a la buhardilla, donde charlamos un rato y nos reímos un poco.
Ha sido buena elección se oyen los ronquidos de los de la planta de abajo jajajaja.
Poco a poco y sin darnos casi ni cuenta Morfeo nos acoge en su regazo con una sonrisa en los labios, soñaremos y bajaremos una vez más la bajada del Acebo, que ahora permanece ya en el recuerdo.
Por Chango
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DIA 7 León- Rabanal del camino 76 Km
Como siempre remoloneamos en el saco y al final pues te levantas, claro, con tanta gente por allí alrededor pululando, pues eso, arriba. En el albergue dan desayuno, el café sabe un poco raro, no sé lo que llevará, con tostadas de pan de hogaza que sí están buenas. Antes de salir tenemos que ir a correos,
Por Chango
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DIA 6 Carrión de los Condes-León 97 Km.
Por Chango
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DIA 5 San Juan de Ortega – Carrión de los Condes 115Km
Bueno, como siempre salimos los últimos del albergue y además sin ningunas ganas porque en la calle hace un frío que pela, nos ponemos todo!!!.
Empezamos bajando y adelantando a todos los caminantes madrugadores y ruidosos (ahora los ruidosos somos nosotros CUACK!! CUACK!! BUEN CAMINO!!! Ñiauuuuuuu).
Enseguida llegamos a Atapuerca y paramos a desayunar, en el bar hay un cartel que reza: “Desayuno: huevos fritos, bacon, zumo, café y tostada 7 €” arf! arf! – Pónganos 3 de esos jejeje…
Estamos un buen rato desayunando y charlando con la señora del bar que es muy maja.
Cuando salimos hace ya menos frío, volvemos a adelantar a los peregrinos de infantería.
De los tres caminos posibles que había en la guía hemos cogido uno que marca como no apto para bicis. Hay un trozo con pedrosos como melones de emujabike pero nada, 100 metros, además es muy chulo acaba en una cuesta que nos hace entrar en calor, el resto caminos de grava muy rápidos hasta Burgos que está cerquita.
En Burgos fotos de rigor en la catedral y cafetín en la plaza y a seguir, la salida es un poco confusa y encontramos al de Gerona otra vez (se ha subido los Montes de Oca dos veces por que se dejó el saco en el albergue).
Estamos decidiendo cuál de las dos marcas será la correcta para seguirla, cuando oímos PLANK!!!!! Una chica en bici en el otro lado de la calle se nos había quedado mirando y se ha metido un porrazo con una señal de tráfico que casi la tumba, su acompañante se vuelve a recogerla, preguntamos si está bien, y la pobre con una vergüenza terrible nos dice que sí y se va a toda prisa.
Seguimos adelante otra vez por páramos interminables que suben y bajan todo el rato por buenas pistas de grava o carreterillas sin apenas tráfico.
Llegamos a Castrogeriz, la entrada es impresionante a través de una arquería de un monasterio semiderruido, son de esas cosas que sólo pasan en el camino. El pueblo es muy grande pero nos resulta difícil encontrar sitio para comer, es domingo, y hay muchas cosas cerradas y además en lugar de menú del día tienen el del palo, al final paramos en un buen sitio donde nuestras pintas desentonan un poco con la elegancia de el resto de comensales jejeje.
Inconsciente de mí me aprieto entre pecho y espalda unos espaguetis boloñesa versión XXL y un platazo de callos, uhhhhhmmmm qué ricos.
A la salida de Castrogeriz hay un cuestón de la leche (Alto de Mostelares) y una vecina nos dice que la semana pasada se murió un malagueño ahí (no me extraña) además el sol nos hace sudar bien la comida.
A veces en estas etapas tan largas, con tantos kilómetros entre pueblos te encuentras a caminantes solos y piensas en lo que tiene que costar ir así, para nosotros 20 km es algo más de una hora pero para ellos puede suponer todo el día viendo el mismo paisaje una y otra vez en soledad, buff tiene que ser durísimo!!!.
Bueno nosotros seguimos a buen ritmo es todo llano, totalmente llano, la pista es buena pero hay que buscar un carril dentro del propio camino un poco más limpio que el resto, mis compadres imponen un ritmo un poco agobiante para mí y me sueldo a su rueda acurrucado para que pueda aguantar.
Aparece el canal de Castilla y es agradable rodar a su lado (por cambiar un poco el secarral castellano por algo verde) en una de las esclusas hacemos fotos, es una bonita construcción y curiosa.
Ahora desde Fromista hasta Carrión tenemos falso llano de asfalto hacia arriba a un ritmo ahora infernal, no puedo levantar la cabeza de la potencia, tengo que aprovechar la aerodinámica al máximo si no me descuelgo, a mi no me gusta ir así y voy agobiado (entre 25 y 35 km/h, con alguna punta de 40 km/h asqueroso!!!).
En una recta larguísima vemos un rebaño de ovejas sin pastor en medio del camino, yo cojo el camino lateral para adelantar, se espantan algunas, y una se cae en la cuneta, no es capaz de levantarse por sí sola y Dani y Tito la tienen que ayudar, yo tiro que tengo ganas de llegar, sólo quedan 10 km, y cuando miro atrás están muy lejos jejeje así podré rodar a mi ritmo hasta que me alcancen.
En Carrión hay mucha gente, el albergue municipal está completo y vamos a uno de unas monjas que es una pasada, grande, espacioso, limpio... muy recomendable (Albergue del Espíritu Santo) allí dejamos los trastos y damos un paseo por el pueblo, estiramos piernas, cenamos... y ha dormir para mañana, que hoy nos hemos pegado una buena…
Por Chango
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DIA 4 Logroño- San Juan de Ortega 99km
Bueno, como todos los días nos levantamos tempranito y remoloneamos un poco en el saco mientras salen los caminantes, cuando nos ponemos en marcha, en la calle, todavía hace frío y además la primera parte va por un parque con un lago que hace que todavía entre más frío con la humedad. Es un bonito parque que merece una foto, a pesar del frío, pronto cogeremos alguna cuestecilla que nos pondrá la estufa en marcha y echaremos de menos este frío. Hoy no hemos desayunado todavía y paramos en un pueblecito para tal efecto, creo que era Navarrete, charlamos y compartimos mesa con otro “bicigrino” de Gerona que nos encontraremos alguna vez más en la ruta. Bueno, adelante que la etapa hoy es larga y cuesta arriba, vamos subiendo poco a poco pero sin dejarlo. Llegamos a Nájera un pueblo bastante grande que nos lía un poco con las flechas. Aprovechamos una ferretería para hacer acopio de tornillos para las alforjas y arandelas (tienen unos enganches con unos remaches a los que no les auguraba buen futuro, y bien poco me equivoqué, a pesar de que se metieron conmigo un rato). La salida de Nájera tiene una sorpresa en forma de cuesta, que nos hace rezar a San Molinillo un buen rato. Más arriba el paisaje se abre bastante y los viñedos ganan terrenos a los bosques, siempre en ligero ascenso y de vez en cuando algún sube y baja, después de unas largas llanuras donde nos tomamos unas frutas y bromeamos con unos guiris de la 3ª juventud. Poco a poco nos plantamos en Santo Domingo de la Calzada, sellamos y cuando vamos a arrancar sale un montón de gente a la calle bloqueando todo el paso ¡era una boda!, y nosotros allí, con las bicis llenas de polvo, entre tanta gente elegante jajajaja, tocamos las bocinas al grito de ¡ojo, qué mancho! y nos abren hueco a regañadientes. Otra vez la planicie en ligera ascensión y algunos pueblecitos que siempre están al final de una cuesta. Salimos de La Rioja y entramos en Castilla, las viñas pasan a ser el árido campo de labor preparado para el otoño. Ya con un poco de hambre decidimos comer en Belorado que está al final de una buena bajada, yo ya estoy hasta los… Comemos en la plaza del pueblo, bastante bien por cierto, y ya en la calle Tito nos deleita con un intento de caballito que acaba en piñazo, para goce y disfrute del personal que hay en la plaza, ja ja ja Continuamos dándole al pedal, esto ya es como antes, páramo parriba, páramo pabajo y así hasta el infinito… Un poco antes de Villafranca de los Montes de Oca, las necesidades fisiológicas dividen el grupo y yo tiro mientras mis compis hacen lo que nadie puede hacer por ellos. Alcanzo una manada de jinetes que me rodean con los caballos, ya que unos me dan paso y otros no, pero bueno yo allí con mi caballo de aluminio entre las patas de preciosos jamelgos que pisotean a mi alrededor. Prefiero no tocar la bocina y ser paciente por si se alborotan, poco a poco se avisan entre ellos y me abren hueco, les doy las gracias y sigo. Paso un pueblecito y tras una larga subida y otra larga bajada, un poco antes de llegar a Villafranca, diviso un punto naranja en el horizonte que viene como un rayo a por mí. Espero a mis colegas, que vienen a la caza, en el pueblo mientras charlo con el de Gerona de esta mañana, que hará noche allí. Yo pensé que también jajaja pero no, cuando llegan estos dos decidimos subir los Montes de Oca y pernoctar en San Juan de Ortega, bueno la verdad es que no me encuentro muy mal
y el sitio merece la pena. La subida empieza durísima con un camino bastante malo que algo más arriba perderá desnivel y ganará en firme. La vegetación se vuelve otra vez verde y unos helechos de casi un metro ponen la guinda a un robledal impresionante que a esas horas de la tarde parece incluso mágico, nos deleitamos un poco en la cima pero no nos podemos parar mucho. El roble da paso al pino y al ir por la cima es más o menos llano. Una pista anchísima nos hace ir un poco más rápido. Una bajada impresionante se dará la vuelta y será subida igual de impresionante y con piedras (foto). Dani se la piña por los automáticos y nos reímos un rato de él, claro. Le hago una foto y seguimos a todo trapo, ya queda poco y las pistas incitan a correr, es falso llano hacia abajo flanqueados por pinos entre las sombras de la tarde y tenemos ganas de llegar. San Juan de Ortega es un grupo de casas (yo no lo llamaría pueblo) que tiene una iglesia un bar, el albergue y una casa rural. La iglesia tiene una particularidad, los días del solsticio de otoño (y creo que primavera), por una ventana entra un rayo de luz que alumbra un capitel donde se representa el nacimiento de Jesús.
Por Chango
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Día 3 Puente la reina- Logroño 73km
Después del madrugón incitado por los guiris (puto horario europeo) y tras el desayuno partimos de Puente la reina, no sin antes hacernos las fotos de rigor en el famoso puente, muy alegres y sin problemas mecánicos, lo que es toda una novedad para nosotros en este viaje. Al poco de salir, un cuestón de “los de caerse patrás”, ¡madre mía, qué rampa!, porque sólo es una, de unos 100 metros, pero del copón. Los andarines nos miran con asombro, y al final se hace imperativo poner pie a tierra por el terreno resbaladizo. Superado este escollo y ya calentitos, nos metemos en pistas más o menos arregladas, con un constante subir y bajar bastante duro. Pasando por pueblos como Cirauqui y Estella y puentes muy chulos, que aprovecho para hacer parar al grupo y hacer fotos jejeje (¡y coger resuello!). En uno de esos pueblos vemos un bar y clavamos las bicis ipso facto, nos metemos un bocata de jamón y una jarra de sangría que nos sabe a gloria. Seguimos con sube y baja entre viñas por un terreno arcilloso y rojo que nos hace agradecer al cielo la ausencia de lluvia porque tiene una pinta de ponerse de barro….
Llegamos a Irache y tras una cuesta bastante grande nos encontramos con “La Fuente del Vino”!!!, y claro hay que meterse un vasín jejeje… Empezamos a bromear con qué bueno el vino de manantial y aparece un tío un poco cargado, llevaba unos cuantos viajes a la fuente jejeje y nos mira como si fuéramos gilis y nos aclara entre bamboleos que no seamos ingenuos, que el vino lo tienen en un depósito, jajajaja ¡qué panzada a reír!. Bueno continuamos la ruta y mas subidas y madre que reventones en una se esas subidas encontramos un tablón a modo de banco y nos paramos a tomar una fruta! Que entre la sangría y el vino el camino se esta poniendo un poco borroso viene bien la paradilla porque pronto viene otra gran cuesta y dani se cae en una acequia, bueno se cae su bici el sale andando tan pancho, y mas cuestas entre viñas En un pueblo aparece un señor que nos para y nos advierte que en sansol salgamos del camino por que esta muy mal, continuamos por carretera y ese trozo pero hay muchísimas cuestas y yo ya estoy hasta las narices de pedalear aun así adelantamos a varios bicigrinos guiris cargados como mulas, ya llegando a Logroño por un carril bici, este no parece llegar nunca y tengo un pajaron como un águila de gordo, no me atrevo a parar a coger un bote con isotónica que llevo en la alforja pero al final acabo parando(me estaban esperando) y repongo un poco, llegamos a Logroño y después de ducharnos nos vamos a comer a eso de las 5 y en el bar. empiezan a entrar músicos que nos rodean y tocan una canción, nosotros flipamos en colores pero es que son las fiestas del Logroño (san mateo) y es el bar. donde se junta una de las peñas jejeje que ojo tenemos!!! Ya en el albergue charlamos un poco con la gente, dani explica a alguno como se curan las ampollas y damos un repasin a las bicis, dani se ha comido las pastillas de atrás y hay que suplemen
tarlas con un cartón de un paquete de tabaco hasta que encontremos donde comprar unas nuevas, como el albergue cierra a las 22:00 y son fiestas hablamos con el hospitalero para que nos deje entrar mas tarde y nos dice que si antes de las 23:00 le llamamos al móvil nos abre la puerta trasera, no va a hacer falta a las 21:30 estamos en el albergue con un medio pedo que por mucho que ronquen nos va a dar lo mismo jijijij es que entre pincho vino, vino pincho pues eso que cenamos bien jejejeje.
Por chango
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Día 2 Roncesvalles-Puente de la Reina 72km
Los guiris se levantan pronto como sería la tónica en todo el viaje.
Después de “renzogonear” un rato, nos disfrazamos de ciclistas y preparamos las alforjas. Al salir a la calle hace algo de frío y un poco de bruma, nos dirigimos a la cafetería para desayunar, nos apretamos unas buenas tostadas con nuestra vecina de litera y de aventura que nos pregunta cosas que tratamos de resolver sobre bicis, y en un rato ya estamos en ruta.
El comienzo es espectacular, empezamos cuesta abajo por unos caminos de cuentos de hadas, completamente verdes, con los árboles formando túneles sobre nosotros, con una ligera bruma, sólo faltan los enanos y elfos cruzándose entre los árboles. Pronto empezamos a adelantar peregrinos amenizando su camino con el “cuack cuack” de nuestras bocinas compradas para tal efecto, saludan amistosamente al grito de “buen camino”. La cosa se empieza animar y tras pasar por varios pueblos con constantes subidas y bajadas las pistas se vuelven más estrechas y pedregosas, con unas pizarrazas a las que no estamos acostumbrados, nosotros que somos del lugar donde nace el granito. Las alforjas hacen que la bajada parezca más segura, evitando la salida de orejas en los escalones con su gran peso, pero no están preparadas para hacer el borrico y es difícil resistirse, total que no aguantamos sin parar ni dos kilómetros. Hoy se romperían: unas alforjas mías y las dos de Dani, una barra del trasportin de Dani desoldada, el de Tito roto por las pletinas que lo sujetan a la rueda, 4 pinchazos (encima las cámaras nuevas nos las hemos dejado en casa, traemos unas con más parches que la chaqueta del Sr. Barragán), los cambios desajustados por el viaje en coche (creemos) y algún que otro cantazo. Afortunadamente nos lo tomamos con humor y cada vez que paramos a arreglar algo nos echamos unas risas y comentamos las bajadas. Poco a poco y sin parar de arreglar bicis y cruzarnos con amables peregrinos que nos saludan y animan como nosotros a ellos, tras subir y bajar el alto de Mezquiriz y el de Erro, llegamos a Pamplona por un carril bici bastante rápido.
Pamplona es una ciudad preciosa que nos recibe con unas impresionantes murallas, un bello casco antiguo sin coches, paseamos por donde los San Fermines. Sellamos en el albergue que es una pasada (de 5*) y nos agasajan con una comilona, un vino espléndido y la atención de una simpática camarera, total que al final salimos de Pamplona con el buche lleno, por un parque grandísimo, muy bonito rumbo a…. ¡Jejejeje el alto del perdón!, donde pagaría los excesos de la comida con un bonito dolor de tripa. Ese ascenso es la caña, todavía sin acostumbrarnos a los 10 kilillos de más, por unas pistas que poco a poco se vuelven pedregosas y resbaladizas es terrible!!!. Nos encontramos con una guiri tumbada que nos pide que le digamos a su compañera que baje a buscarla que no puede mas, (entre las dos tenían más años que el “andar palante”). Casi arriba, toca cargar con la bici en unos escalones, ¡madre mía! como cuesta empujar con las alforjas!!! NO PUEDO!!!! Pero no hay vuelta atrás y ando un poco descolgado para pedir ayuda a mis compis que están mucho más fuertes que yo, toca apretar los dientes, hincar las zapas en la tierra y apretar, llego arriba por fin y hace un aire del carajo. Hay unas bonitas esculturas de hierro con burros, perros, etc…
El alto está flanqueado por dos hileras de aerogeneradores que harían estremecer al mismo Don Quijote, con sus aspas girando con un ruido impresionante, allí en la cima del mundo (bueno es el monte más alto que hay por allí). A un lado Pamplona, al otro la inmensidad hacia Santiago y rodeado de gigantes blancos te sientes pequeño muy, muy pequeño, pero hay algo que te llena el pecho y que a la vez te hace sentir grande, muy, muy grande… Echas las fotos nos acercamos al borde por donde tenemos que bajar y es impresionante hasta que no estás encima no se ve el camino ¡¡¡qué desnivel!!! Se nos afilan los colmillos y en marcha, decimos que despacio, que se rompen las bicis, que hay muchas piedras, peroooo…. Y un güevo a volaaaaaaaaarrrrr!!!!! Abajo repararemos más cosas jejejeeje, que le vamos a hacer!!! En Obanos nos desviamos un poco para ver Eunate, pese a las quejas de Tito, que no entró en una iglesia en toda la aventura (así vigilaba las bicis). Fotos, ante posiblemente la iglesia más especial del camino y llegada a Puente la Reina, donde en el albergue de “Los padres reparadores” (buen nombre, ¿serán reparadores de bicis?), acabamos de arreglar todos los daños ante las miradas de unos peregrinos que lo fliparon un poco, jejeejeje, con el despliegue de chatarrería. Luego la cena, y pronto a la camita después de conectarme a la red un poco y saludar a los compis foreros. Ya en la cama, ¡terror!, había una vieja francesa que roncaba como una hormigonera ja ja ja ja, además de repente, ¡¡qué sustos!!, pero poco a poco ZZZZZ a soñar con mañana.
Por chango
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CAMINO DE SANTIAGO Día 1 Madrid- Roncesvalles
Hola a todos, esta es la cronica y fotos de un colega apodado Chango de Madrid, que se hizo el camino de santiago y tuvo la gentileza de autorizarme a publicarsela en este nuestro blog, bueno espero que os guste y os animeis mas de uno a aventuras como estas o similares.
Hoy salimos hacia Roncesvalles, Tito ha venido a buscarme con el coche de alquiler a casa para meter las cosas (meter 3 bicis con sus trastos en un Zafira resulta complejo, pero al final lo hemos logrado). Vamos primero a por Dani, que está en Madrid, y a eso de las 14:00 más o menos estamos por la A1 para arriba dirección Pamplona; allí hemos quedado con un amigo que está pasando unos días, nos acercará a Roncesvalles y se traerá el coche de vuelta hacia Madrid. Cuando llegamos a Ronces ya es por la tarde y hace un poco de rasca, está empezando a anochecer, montamos los trastos y nos vamos al albergue a fichar. Es una pasada, está en una iglesia antigua reconvertida, pero por suerte o por desgracia nos deportan a otro sitio más viejo donde hay más ciclistas.
Allí después de cenar en un bar conocemos a una “bicigrina” con un par. Es una chica de unos 25 que ella solita se ha propuesto hacer el camino en bici, sin ser una habitual de este deporte; además nos comenta que de mecánica no pilota mucho, esperemos que haya llegado bien. Vimos otro “bicigrino” inglés llamado Ulises que tenía pinta de roncar como un búfalo, afortunadamente sólo tenía las pintas. Esa noche dormimos plácidamente, soñando con la aventura que comenzaríamos al día siguiente. Por cierto, la colegiata de Ronces es preciosa, con una sobriedad granítica que la hacen parecer eterna y una armonía en las formas muy elegante a la par que sencilla.
Simplemente maravillosa!
Por Chango
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