¿CÓMO EXAMINAR UNA BICI DE SEGUNDA MANO?

Una bici usada puede tener batallas escondidas de un "amo" más o menos cuidadoso que a primera vista no siempre vamos a imaginar. Por eso merece la pena sacar la lupa antes de sacar la cartera:

Lo más importante, revisa todas las soldaduras, comprueba que no haya grietas ni síntomas de corrosión. Los puntos clave son: en la pipa, en torno a la caja de pedalier y en el cruce superior del tubo de sillín. Presta atención a estas zonas limpiándolas bien previamente.

Asimismo, huye de una bici con ruidos o crujidos no identificados.

Mira cómo están las zapatas y pistas de frenado si es en llanta, o las zapatas del disco y el estado del disco. En primer lugar podrás comprobar si tendrás que cambiar zapatas pronto, y además, es indicativo de la intensidad y duración de la utilización de la bici.

La transmisión es clave, mira el dentado de platos y coronas, comprueba que no están los dientes "afilados". Si así fuera tendrás que empezar cambiando ya piezas (cadena y casete al menos), además, indica que el vendedor no se preocupaba demasiado de tener la bici en condiciones. Una cadena estirada probablemente te obligará a cambiarla en breve, junto con el casete y tal vez platos. Comprueba que la cadena no esté muy "trabajada". Pon el plato grande y comprueba que entre dientes la cadena no tiene demasiada movilidad.

La bici está llena de sitios propensos a las holguras, y no siempre se pueden ajustar. Revisa especialmente el eje de pedalier y muy especialmente las articulaciones de las dobles suspensiones Si hay holgura seguramente tendrás que cambiar alguna pieza. Una holgura de bujes, dirección o pedales tiene generalmente más fácil arreglo.

Vigila que la dirección no esté marcada. Gírala en vacío y comprueba que, sin holgura, gira uniforme y sin resistencias. Si está marcada y no gira suave eso va a alterar mucho la conducción, inestabilizando la bici (te cuesta ir sin manos), además es un proceso que empeora exponencialmente.

Una horquilla de suspensión o un amortiguador es una de los puntos más delicados de una bici, por su complejidad mecánica. Es muy difícil detectar si hay pérdidas de aceite cuando te enseñan la bici, limpita y lustrosa. Prueba la bici en la medida de lo posible, y comprueba al final que no hay un rastro de aceite saliendo por las barras o el pistón. Comprueba asimismo que los reguladores de precarga, rebote, compresión o bloqueo funcionan correctamente, es decir, que hacen efecto. Llevalos a los extremos y siente las diferencias de tacto.

El estado de las cubiertas o tubeless es mucho más obvio. Comprueba el taquedado y desgaste, aunque se trata de un componente perecedero que acabarás cambiando de una u otra forma. En cualquier caso, si ya partes de unas cubiertas en buen estado esto revaloriza la bici.

Revisa el estado de las cabezas de tornillo allen, es un indicativo del cuidado al que ha estado sometida la bici. Una cabeza maltratada dificultará la extracción o apriete de los tornillos, y denota poco celo en el mantenimiento por parte del vendedor.

Hay puntos que reflejan las batallas de un cuadro, como las vainas, donde los chupados de cadena, pedradas y contínuo golpeo de la cadena evidencian el tipo de uso y usuario que la ha llevado. De igual modo, el roce de los cables con el cuadro pueden poner en evidencia al vendedor si te dice "apenas la he usado".

Mira también los ojales de las llantas. Si presentan fisuras o líneas blancas querrá decir que ya han sido sometidas a un alto grado de fatiga. Así pues su vida útil será menor y también responderán peor a los centrados.

Si eres capaz de hacer una buena selección, podrás encontrar en el mercado de segunda mano verdaderas oportunidades. Nuestro consejo es que no te precipites en la compra y veas varias opciones antes de decidirte. Huye de las prisas. La información es la enemiga del engaño.
Visto en: mountainbike.es

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