DIA 6 Carrión de los Condes-León 97 Km.

Hoy el día empieza tranquilo, las monjitas del albergue nos han cogido la ropa de la cuerda y como no se había secado la dan un repasito con la secadora, además nos dicen que podemos dejar las bicis allí mientras desayunamos, así no tenemos que ir con ellas al bar, qué majas son. Ya saliendo de Carrión pronto pillamos una pista llenita de piedras que durará 17 km un calvario constantemente, eligiendo qué lado del camino es el más liso, que además siempre parece el otro, por fin lo terminamos, ha sido una tortura, nos tiembla todo, además no se por que leches vamos tan rápido, sería las ganas de pasar ese tembleque, por el camino adelantamos como siempre a las bandadas de andarines. A partir de ahora son todo pistas bastantes buenas o carreterillas secundarias sin tráfico hasta León, la ruta no tiene mucho más aliciente, y es prácticamente llano, marchamos a rueda toda la etapa. En Sahagún paramos en una tienda de bicis (bueno de bicis, motos, segadoras…) y compramos un par de juegos de pastillas de frenos, allí conocemos a José y Patricia padre e hija de La Coruña, más tarde coincidiremos bastante con ellos y haremos tramos juntos, muy majos los dos, seguimos en ruta con la misma tónica que antes, grandes rectas y desnivel 0. Paramos a comer en Reliegos, un pueblecito con un bar que tiene mesitas en un parque de enfrente. Comimos de lujo, comida casera, trato casero, muy agradable, tomar el solito que se cuela bajo los árboles, es un sitio realmente acogedor (ya quisieran para sí estos con muchas estrellas Michelín). Continuamos como antes pero con la tripa llena, hasta León, antes paramos en una cerrajería de un pueblo para comprar unas chapas para el trasportín de Tito. El señor, primero nos pone alguna pega pero luego nos deja hacerlas en su taller y con sus herramientas y encima no nos cobra, muy majete el cerrajero. Ya en León, dormimos en el Albergue de Las Carvajalas, que parece un cuartel, de lo grande que es. Luego unas tapitas por León para cenar (con unas patatas bravas riquísimas), visita a la Catedral, y antes de dormir, nos dan la bendición de peregrino. Es muy curioso, primero una monja muy mayor nos dice lo que tenemos que responder y charla con la gente un poco y luego nos pasa a la capilla donde las monjas hacen la oración con partes cantadas y eso (resulta relajante y agradable el rato) luego nombra todas las nacionalidades de todos los que dormimos hoy allí, resulta impresionante ver de donde viene la gente y hace sentir la verdadera dimensión del camino ¡HAY GENTE DE TODO EL MUNDO!!! Dormimos placidamente a pesar que hay mucha gente junta, casi no se oyen ronquidos.

Por Chango

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