DIA 7 León- Rabanal del camino 76 Km

Las 6:00.
Alguien da la luz a la vez que grita “buon giorno!!!!”. La madre que los parió a los guiris, todo el mundo a despertarse porque a ellos les da la gana!!!
Como siempre remoloneamos en el saco y al final pues te levantas, claro, con tanta gente por allí alrededor pululando, pues eso, arriba. En el albergue dan desayuno, el café sabe un poco raro, no sé lo que llevará, con tostadas de pan de hogaza que sí están buenas. Antes de salir tenemos que ir a correos, Tito espera un paquete de cosas que se perdieron (móvil y un chaleco) y una señora muy amablemente se lo ha mandado a León por correo, afortunadamente en correos se tiran el royo y nos dan el paquete, a pesar que el destino era el albergue, eso sí, hace un frío de flipar y todavía es de noche. Nos refugiamos en una cafetería pera desayunar como Dios manda, y el termómetro de la calle marca 6º!!! Esperamos a ver si cambia, pero viendo que no hay manera que sigue a 6º pues nos ponemos en marcha. La salida de León es complicada, no hay señales por ningún sitio y la cuidad está empezando a llenarse de coches. Al fin acertamos, después de un par de vueltas salimos por carretera rumbo Astorga y pronto aparece el camino. La tónica es la misma de ayer pistas o carreteras lisas y rectas, con algún repecho de vez en cuando. Llegamos a un pueblecillo con una laguna muy maja y nos quitamos alguna capa de abrigo que ya va saliendo el sol poco a poco. Luego llegamos a Hospital de Orbigo, donde hay un gran puente, ese que es famoso porque un tío en la edad media dijo que allí no pasaba nadie por que le había dejado la novia y se cargó a no sé cuántos, un porrón y luego se fue a Santiago a pedir perdón. Hoy no está, y pasamos sin pegarnos con nadie, para luego seguir hasta Astorga sin más complicación, bueno sí, tenemos que atravesar el mercadillo en plena hora punta jajaja Allí hemos quedado a comer con un compañero de Dani y Tito, que nos invita a su casa y aprovechamos para hacer alguna reparación (como poner las chapas del cerrajero del otro día) ya que el compañero también es bicicletero (y muy bueno) y tiene un tallercito majo. Bueno, para por la tarde hemos dejado la cuesta del día, nos cuesta como siempre arrancar después de comer y el solete ya pega de lo lindo, vamos al tran tran hasta coger ritmo. La llegada a Rabanal está en un alto, pero ya estamos calientes, vamos adelantando a muchos peregrinos y algún bicicletero también. El albergue es una pasada, es el municipal, una casita antigua de piedra con el techo de madera, no tiene de nada, pero tampoco le falta de nada, la hospitalera (Marisa) es una tía muy maja que llama a todo el mundo por su nombre (te quedas un poco cortado cuando te llama la primera vez, y esta tía de qué me conoce???, pero claro ha visto las credenciales. Limpiamos la bici, la ropa y nos vamos a pasear por el pueblo. Tomamos una cervecitas isotónicas en “la posada” mientras vemos el fútbol y charlamos con los paisanos (unos albañiles muy majos que construyen una casa al lado del albergue). Por la noche cenamos ahí también y cómo cenamos!!!, Bufff si vais por allí no os lo perdáis, luego al saco y a esperar un nuevo día.

Por Chango

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